OPINIÓN Y ANÁLISIS | 20 de octubre de 2026 · Comentario

Un documento conjunto de exploración de La Izquierda, los Verdes y el SPD dice que los partidos defenderán el derecho activo y pasivo al voto en los niveles municipal y regional para todas las personas tras cinco años de residencia en Alemania. Por ahora es una reivindicación política y no modifica la ley electoral vigente. [1][2]

Una ruptura peligrosa con un principio esencial

El derecho al voto está en el centro de la participación democrática. Actualmente solo los ciudadanos alemanes pueden votar en las elecciones regionales; en las municipales existe una excepción limitada para ciudadanos de otros países de la UE. La propuesta de Berlín rompería ese vínculo entre nacionalidad y voto en los niveles municipal y regional, y lo sustituiría por cinco años de residencia en Alemania. El documento no explica cómo se computaría ese periodo ni qué situaciones de residencia darían derecho a votar. [2][3][4][5]

Conceder a extranjeros el derecho a votar y a presentarse a elecciones sin naturalización es una provocación. Quien participe en la orientación política de un estado federado o se presente a su parlamento debería haber adquirido la nacionalidad y cumplido los requisitos legales correspondientes. La residencia prolongada por sí sola no basta.

La nacionalidad exige cumplir condiciones

La nacionalidad alemana no se concede automáticamente tras cinco años de residencia. La ley exige, entre otras cosas, una identidad acreditada, el compromiso con el orden democrático liberal, una declaración sobre actividades contrarias a la Constitución, conocimientos suficientes de alemán y conocimiento del orden jurídico y social. También establece reglas sobre condenas penales y excluye la naturalización cuando hay indicios concretos de determinadas actividades anticonstitucionales. Sin embargo, algunas condenas leves no se tienen en cuenta y no existe un examen ideológico general. [7][8][9]

Un derecho al voto basado únicamente en el tiempo de residencia no exigiría cumplir estos requisitos de naturalización para votar. No desaparecerían de toda la legislación, pero la nacionalidad dejaría de ser la vía obligatoria para acceder a ese derecho. La diferencia es importante.

Cálculo de poder y fuerzas radicales

BILD interpreta la propuesta como un intento de La Izquierda de aumentar su poder político con nuevos votantes. Esa interpretación es plausible: los partidos que quieren ampliar el electorado abren la posibilidad de dirigirse a nuevos grupos y competir por sus votos. El documento de exploración no demuestra que se haya acordado expresamente un motivo partidista; sigue siendo una valoración política. [1][2]

El nuevo electorado no sería homogéneo. Sería incorrecto describir en general a los extranjeros o a los musulmanes como radicales. Al mismo tiempo, un derecho al voto basado en la residencia incluiría también a personas con opiniones extremistas, antidemocráticas o islamistas si cumplieran las condiciones formales. El documento no demuestra una intención de captar específicamente votos islamistas. Aun así, no debe minimizarse el riesgo de que fuerzas radicales aprovechen esta apertura para aumentar su influencia política y movilizar votantes.

Una cuestión constitucional muy controvertida

Los extranjeros no pueden votar actualmente en las elecciones regionales. En las municipales existe una excepción para los ciudadanos de la UE. El departamento de Interior de Berlín dijo a BILD que para introducir el voto regional habría que modificar tanto la Ley Fundamental como la Constitución de Berlín. Una reforma de la Ley Fundamental requiere una mayoría de dos tercios en el Bundestag y el Bundesrat. Dos profesores de derecho constitucional consultados por BILD consideran que la propuesta es incompatible con el derecho constitucional vigente. Son opiniones jurídicas, no una sentencia sobre un proyecto de ley concreto. [1][3][4][5][6]

La propuesta no se ha aprobado y tampoco debería aprobarse. Basar el derecho al voto solo en la residencia y no en la nacionalidad sería un peligroso precedente. Berlín necesita soluciones para la vivienda, la administración y la seguridad pública. Esta reforma no resolvería ninguno de esos problemas y podría intensificar la polarización política.