A las 07:48 del lunes, la Comisión Electoral de la República de Serbia (RIK) había procesado los resultados de 7.998 colegios electorales. En ese recuento parcial, la Lista Estudiantil sumaba 2.158.583 votos, el 52,33 %. La lista «Aleksandar Vučić – Serbia Unida» obtenía 1.626.684 votos, el 39,44 %. La RIK situaba la participación en el 68,76 %. [1]

Una proyección separada de Ipsos y CeSID, basada en el 98,4 % de su muestra, calculaba para la Lista Estudiantil el 53 % de los votos y 141 escaños. A la lista de Vučić le atribuía el 38,8 % y 103 escaños; se esperaba que cuatro listas de minorías sumaran los seis restantes. Esta distribución es una proyección, no el resultado oficial definitivo. Los datos de la comisión corresponden a los colegios cuyos actas se habían procesado hasta ese momento. [2]

Vučić reconoce la derrota

Las elecciones anticipadas del 25 de octubre renovaban los 250 escaños de la Asamblea Nacional. La mayoría absoluta requiere 126. El expresidente Aleksandar Vučić, que dimitió en septiembre y encabezó al bloque gobernante en su intento de llegar al cargo de primer ministro, reconoció la derrota la noche electoral. Al principio calculó que la Lista Estudiantil obtendría entre 135 y 140 escaños. [3]

El resultado cuestiona el predominio político del Partido Progresista Serbio (SNS), que participa en el Gobierno desde 2012. La Lista Estudiantil surgió de un movimiento de protesta que cobró fuerza tras el derrumbe de una marquesina de la estación ferroviaria de Novi Sad, el 1 de noviembre de 2024. Murieron 16 personas. Estudiantes y simpatizantes reclamaron esclarecimiento, responsabilidad política y medidas más eficaces contra la corrupción. [3][4]

De la protesta a la responsabilidad de gobernar

El éxito electoral abre la posibilidad de una nueva mayoría parlamentaria, pero todavía no constituye un Gobierno. La lista reúne a candidatos de distintos ámbitos; queda por ver si, además de las demandas compartidas de Estado de derecho y rendición de cuentas, pueden acordar un programa de gobierno viable. Un elevado número de escaños sería tanto un mandato como una prueba.

Antes de la votación, observadores internacionales ya habían alertado sobre un entorno electoral muy polarizado. Entre sus preocupaciones figuraban denuncias de intimidación y violencia, la seguridad de periodistas y observadores, la exactitud del censo electoral y la supervisión de los medios. Estas inquietudes se refieren a las condiciones de la campaña; por sí solas no demuestran que los votos contabilizados sean erróneos. Al cierre de esta edición, la evaluación preliminar de la Oficina de la OSCE para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos (ODIHR) aún no se había publicado. [4][5]

Aún faltan las cifras definitivas

La RIK anunció que publicaría los resultados a medida que fueran llegando y que fijaría el total oficial una vez terminado el recuento. Por tanto, el reparto de escaños sigue siendo provisional. Si se confirma la proyección, la Lista Estudiantil podría gobernar con mayoría absoluta. El cambio político estaría en marcha; que se traduzca en instituciones estables y reformas concretas dependerá de los próximos pasos parlamentarios y de la formación del Gobierno. [2][6]